Hay cosas que no nos pueden faltar en la despensa y/o nevera en el día a día. Algunas porque las usaremos a diario, como la sal o el aceite y otras porque aunque no las usemos tan a menudo, tienen un tiempo largo de caducidad y nos pueden sacar de un apuro.
En la despensa siempre deberíamos tener al menos:
- un paquete de pasta (la que nos guste, macarrones, espaguetis...)
- un paquete de arroz
- un paquete de azúcar
- un paquete de legumbres (las que nos gusten, lentejas, garbanzos, alubias...)
- un paquete de sal
- uno o dos litros de aceite y vinagre si lo usamos
- un paquete de harina de trigo refinada (la blanca de toda la vida)
- conservas de pescado y/o marisco (atún, sardinas, mejillones...)
- conservas de verduras (tomate triturado, espárragos, champis, alcachofas, maíz...)
- pastillas de caldo concentrado de pollo y/o pescado (el avecrem de toda la vida)
- lo que usemos para desayunar (café, leche, zumos, galletas, cereales...)
- media docena de huevos
- algo de companaje (jamón, queso, lomo, chorizo...)
- verduras, hortalizas y frutas que solamos comer
- lácteos
- carne picada
- filetes de pechuga de pollo o pavo
- hamburguesas de ternera o pollo
Recordad que hay que aprovechar las ofertas de las grandes superficies o el ahorro de los packs grandes de zumo, leche, galletas, tomate, conservas o aceite. Si tenemos sitio en casa para guardarlo nos saldrá más económico a la larga.
También que sale más barato comprar en el mercado de toda la vida las cosas como carne, companaje y pescado. Además, elegiremos la pieza o trozo que exactamente queremos sin llenar nuestro contenedor amarillo con envases innecesarios.
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